Cuando pienso en cómo crear momentos inolvidables para nuestros niños, me remonto a mi infancia donde todo era mas simple.
Hoy, con tanta estimulación visual y soledad frente a una pantalla, parecería menster poder transmitirles un poco de todo aquello que vivimos. Quizás esta tendencia de "crianza minimalista" nos pueda acercar a aquel ideal por un momento y poder abrazar con ellos la inmensidad del tiempo compartido. Sería como tener en nuestras manos el poder de correr todo el bullicio audiovisual que rodea una sobremesa o borrarle, en un abrir y cerrar de ojos, los colores vibrantes a todo objeto que funciona a pilas.
Pienso en ¿qué podemos hacer hoy? Algo que sea simple pero significativo y que cale profundo en sus corazones.
Presencia real compartiendo tiempo de calidad: mirarlos a los ojos, brindarles atención plena. Esto los hace sentir seguros y valorados.
Rutinas cortas y amorosas que recordarán para siempre: leerles un libro un día en particular o dejarles una cartita en la mochila cuando comienza la semana.
Jugar juntos y crear momentos especiales: una merienda diferente, noche de campamento en el comedor.
No serán los juegos en la vereda o las casitas con ramas en la galeria de una casa porque los tiempos cambiaron, pero podemos hacer de estos tiempos tesoros imborrables.
