Abrir los ojos y encontrarse rodeado de juegos, luces, colores, pantallas...Qué dificil se hace pensar en una vida como la de antes, donde jugábamos en la vereda con una ramita, hojas secas que cayeron de un árbol y un potecito con agua. Ese lugar donde nuestro mundo imaginario era el protagonista...
Hoy en día, la Crianza Minimalista nos ayuda a volver a eso...a una forma de criar donde se prioriza menos cosas y más experiencias. Menos juguetes, menos estímulos, menos consumo.
¿Cuáles son algunos de sus beneficios? Te cuento!
Más creatividad. Nuestros peques dejan volar su imaginacíón al inventar juegos, crear historias, personajes, escenarios y diálogos.
Mas calma. La sobreestimulación, el uso de pantallas y la percepción constante de colores vibrantes, los irrita y genera dificultades para dormir.
Mejor regulación emocional. En un entorno simple y calmo, sus emociones también se equilibran.
Más tiempo de calidad en familia. Compartir, reirse, mirarse a los ojos y conversar. Que nos cuenten cuáles son sus miedos o qué cosas les genera alegría para que sepan que cuentan con nosotros en cada paso que dan.
La infancia minimalista no busca perfección, busca calma, presencia y conexión real.
Vos, ¿ la conocías?
